Archive for poetas celebres

Antonio Plaza

¿Y temes que otro amor mi amor destruya?
¡Qué mal conoces lo que pasa en mi;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di!
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
Reinas que esclavas de la moda son,
Y ataviadas de sedas y brillantes,
Sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
Néctar manan sus labios de carmín;
Mas con su arte y su lujo y sus postizos,
Ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
Carecen de tus gracias y virtud,
Y todas ellas juntas, ángel mío,
Valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tu sin par pureza,
Y tan ingente tu hermosura es,
Que alzar puede su templo la belleza
Con el polvo que oprimes con tu pie.
(Antonio Plaza).

Junto a ti no mido el tiempo,
Ni sé las horas contar,
Porque de cuentas no sabe
Quien sabe amar nada más;
Eres la maga sublime,
Que con tu amor divinal,
Lo imposible de mi sueño
Conviertes en realidad;
(Antonio Plaza).

¿Por qué te amo? –No lo sé.
¿Quién eres tú? No pregunto;
Sólo sé que desde el punto
En que te vi, te adoré.
(Antonio Plaza).

¿Por qué al conocernos
temblaste y temblé?
¿Por qué sin hablarnos
me amaste y te amé?
¿Por qué nuestros ojos
cruzaron su luz?
¿Por qué nuestras almas
se hablaron de tu?
(Antonio Plaza).

Lejos de ti, si miro a otras mujeres
Radiantes de belleza y juventud,
No ambiciono sus mágicos placeres,
Que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes
Porque lejos de ti, mujer, estoy
Como sin aire las canoras aves,
Como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
Lejos de ti, mujer, no soy feliz;
Lejos de ti, no quiero ni la vida,
Que vivir no es vivir lejos de ti.
(Antonio Plaza).

Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué es poesía? –dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul –,
¿qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa un cielo;
Por un beso…; ¡yo no sé
Qué te diera por un beso!.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Cuando enmudece tu lengua
Y se apresura tu aliento,
Y tus mejillas se encienden,
Y entornas tus ojos negros;
Por ver entre sus pestañas
Brillar con húmedo fuego
La ardiente chispa que brota
Del volcán de los deseos,
Daría, alma mía,
Por cuanto espero,
¡la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo!.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Asomaba a tus ojos una lágrima
Y a mi labio una frase de perdón;
Habló el orgullo y se enjugó tu llanto,
Y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, y tu por otro
Pero al pensar en nuestro mutuo amor
Yo digo aún: “¿Por qué callé aquel día?”
Y tú dirás: “¿por qué no lloré yo?”.

Los suspiros son aire, y van a aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿Sabes tú a dónde va?
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Yo se que hay fuegos fatuos que en la noche
Llevan al caminante a perecer;
Yo me siento arrastrado por tus ojos.
Pero a dónde me arrastran, no lo se.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Si se turba medroso en la alta noche
Tu corazón,
Al sentir en tus labios un aliento
Abrasador,
Sabe que, aunque invisible, al lado tuyo
Respiro yo.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
Quema invisible atmósfera abrasada,
Que el alma que hablar puede con los ojos
También puede besar con la mirada.
(Gustavo Adolfo Bécquer).

Los versos mas tristes—– Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el roció.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos
arboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos los últimos versos que yo le escribo.

Me gustas cuando callas… Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes de lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llenas del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

tactica y estrategia—- Mario Benedetti

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.