¿Y temes que otro amor mi amor destruya?
¡Qué mal conoces lo que pasa en mi;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di!
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
Reinas que esclavas de la moda son,
Y ataviadas de sedas y brillantes,
Sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
Néctar manan sus labios de carmín;
Mas con su arte y su lujo y sus postizos,
Ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
Carecen de tus gracias y virtud,
Y todas ellas juntas, ángel mío,
Valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tu sin par pureza,
Y tan ingente tu hermosura es,
Que alzar puede su templo la belleza
Con el polvo que oprimes con tu pie.
(Antonio Plaza).
Junto a ti no mido el tiempo,
Ni sé las horas contar,
Porque de cuentas no sabe
Quien sabe amar nada más;
Eres la maga sublime,
Que con tu amor divinal,
Lo imposible de mi sueño
Conviertes en realidad;
(Antonio Plaza).
¿Por qué te amo? –No lo sé.
¿Quién eres tú? No pregunto;
Sólo sé que desde el punto
En que te vi, te adoré.
(Antonio Plaza).
¿Por qué al conocernos
temblaste y temblé?
¿Por qué sin hablarnos
me amaste y te amé?
¿Por qué nuestros ojos
cruzaron su luz?
¿Por qué nuestras almas
se hablaron de tu?
(Antonio Plaza).
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
Radiantes de belleza y juventud,
No ambiciono sus mágicos placeres,
Que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes
Porque lejos de ti, mujer, estoy
Como sin aire las canoras aves,
Como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
Lejos de ti, mujer, no soy feliz;
Lejos de ti, no quiero ni la vida,
Que vivir no es vivir lejos de ti.
(Antonio Plaza).